Niña ´milagro de Dios´, necesita de nuestra solidaridad

Después de la intervención quirúrgica, Laura no pudo volver a caminar. La pequeña nació con una malformación facial, hace algunos meses fue sometida a una cirugía, pero por negligencia médica perdió la movilidad de sus piernas y quedó padeciendo de problemas neurológicos

La valentía que posee Lau­ra Marcela Vergara Cárdenas de 6 años, la refleja en su mirada inocente y sufrida que denota una vida difícil y poco privilegiada. Su cuerpo frágil y marcado por la enfer­medad y las muchas cirugías a las que ha sido sometida, nos indica que los milagros si existen y que su vida es un verdadero milagro de Dios.

Su madre Nuri Cárdenas Marín de 22 años, nos ma­nifestó que el tiempo de gestación de Laura, fue nor­mal, sin embargo momentos después de su nacimiento los galenos se percataron de que la niña presentaba dificultades para llorar y que tenía una malformación en el rostro; De inmediato la diag­nosticaron como paciente con paladar hendido y labio leporino, dicha enfermedad según análisis médico es genética.

Claramente la condición de su hija cambió por completo la vida de Nuri y de su espo­so. Ella se dedicó a cuidar de la pequeña y a realizar todos los trámites para que pudie­ra ser sometida a una cirugía facial, mientras que su es­poso trabajaba en construc­ción para llevar el sustento a casa.

Pasaron más de cinco años, hasta que finalmente la EPS les autorizó el procedimien­to; Durante todo ese tiempo Laura Marcela, aunque con su enfermedad y problema facial, crecía normalmente, caminaba, jugaba y se di­vertía como cualquier niño de su edad. Fue así como el 30 de marzo de 2017, Laura viajó a Bogotá en compañía de su madre: se suponía que allí, en el Instituto de Orto­pedia Infantil Roosevelt, en­contrarían la posibilidad de que la niña pudiera hablar y tener una mejor calidad de vida.

Sin embargo, la realidad fue otra, ni Nuri, ni su esposo, contaban con que en ese lu­gar contrario a una mejoría para su hija, hallarían la des­dicha y retornarían con ella a casa postrada en una cama sin poder caminar y sufrien­do de innumerables males.

Todo transcurrió con nor­malidad y Laura fue opera­da. En ese momento, según los médicos la cirugía había sido exitosa, pese a ello, Laura debió ser trasladada a la Unidad de Cuidados In­tensivos –UCI–, pues su vía aérea era un poco cerrada y debía estar bajo vigilancia médica. Paradójicamente y contrario al fin por el que fue remitida a la UCI, (estar bajo vigilancia médica), la niña fue descuidada totalmente. Estando en la sala se des­pertó, empezó a mover su cabeza y se desentubó; Pos­teriormente entró en paro cardiorrespiratorio, lo cual la llevó a presentar una hipoxia con daños neurológicos y distonía.

Producto de ese episodio, Laura ahora no solo padece de problemas faciales, sino que su vida retrocedió cinco años atrás; En la actualidad es como un bebé, no camina y tiene problemas neurológi­cos (retraso mental) y como si fuera poco debió ser so­metida a una cirugía de tra­queostomía (procedimiento quirúrgico realizado con objeto de crear una abertura dentro de la tráquea, a través de una incisión ejecutada en el cuello, y la inserción de un tubo o cánula para facilitar el paso del aire a los pulmo­nes. Su objetivo es restable­cer la vía aérea, permitiendo una adecuada función respi­ratoria) y a una gastrostomía (intervención quirúrgica que consiste en la apertura de un orificio en la pared anterior del abdomen para introducir una sonda de alimentación en el estómago).

Laura utiliza pañales y re­quiere una alimentación es­pecial para su recuperación, su EPS, que es quien debe asumir los costos de pa­ñales y Pediasure para su alimentación, pese a las in­contables tutelas radicadas por Nuri, siempre realiza las entregas de los insumos tar­de, razón por la cual la re­cuperación de la niña se ha retrasado. En la actualidad presenta cuadro de desnutri­ción y constantemente pade­ce aterradores episodios en los que se asfixia y le es ne­cesario el suministro de un medicamento especial para su reanimación.

En este momento Laura está atrasada en las terapias que debe recibir para su recu­peración ya que no cuenta con una silla de ruedas o un coche en el que su madre la pueda trasladar hasta el centro médico, además debe asistir continuamente a Villa­vicencio y Bogotá y está a la espera de que se le autorice una cirugía de mandíbula. Por supuesto esto no podrá ser posible sino supera su desnutrición y avanza en su recuperación general.

No es necesario extender­nos más ni escribir palabras de dolor y tragedia, pues la verdadera tragedia ya la está viviendo la pequeña Laura y su familia. Ellos en estos momentos necesitan de la ayuda de todas las personas de buen corazón que con el aporte más mínimo puedan coadyuvar en la recupera­ción de la niña que los pro­pios médicos han denomina­do ´un milagro de Dios´.

Destacados:

A Nuri la pueden encontrar en la ca­lle 11 número 8 – 01, barrio Popular Granada Meta, o co­municándose al ce­lular 350 783 4407.

«Laura ha sido una bendición para no­sotros. Ha sido muy duro pero nos ha enseñado el signifi­cado del amor ver­dadero», Nuri.