Llanero participa en el concurso ‘Yo me llamo’

El joven no se ha comunicado con ninguno de sus familiares hasta hoy

Gabriela Suárez es la ma­dre de David Alcina, uno de los participantes del progra­ma televisado ‘Yo me llamo’, del canal Caracol, quien imi­ta al cantante Nicky Jam. Ella dice que hasta ahora a su hijo le ha ido bien ya que, hasta el momento, no se ha comunicado con ella ni con ningún otro familiar, y que todavía está en grabaciones.

Ella dice que, desde cuan­do su hijo tenía 5 años de vida, manifestó gusto por la música, y que eso se debe a que su padre es músico consumado. «Yo lo progra­mé desde mi ‘barriguita’, en el colegio siempre participa­ba en las actividades, que eran de tarima; yo nunca estaba de acuerdo con eso. Pero como mamá, como siempre sucede, le decía que primero estaban los cuader­nos. Afortunadamente, en este momento le ha ido muy bien con eso, ha sido una lucha de él, solamente a pul­so se ha hecho porque él se fue a los 16 años de la casa, e impulsado por la música, siguió ese camino», declaró su progenitora.

Así mismo, reveló que su hijo, de 20 años de edad, na­ció en Bogotá, pero fue cria­do en la capital del Meta; allí estudió en el Colegio Juan Pablo II. Cuando comenzó sus estudios universitarios no estaba muy seguro de querer estudiar Artes Gráfi­cas, por eso, en el segundo semestre se retiró, y siguió el camino de la música, la cual, según su madre, siem­pre ha sido su gran sueño.

Recuerda que la primera vez que escuchó cantar a su hijo fue en una tarima del Fes­tival de Verano, en Puerto Gaitán; allí se dio cuenta de que su hijo tenía «madera» para ser cantante profe­sional. «Cuando yo vi a mi hijo salir después de Kevin Roldán, y actuar ante un pú­blico de tantas personas, yo dije: bueno, mi hijo va a ser músico, porque eso no es fácil. Afortunadamente, me está dando una lección de vida, porque está bien enca­minado, porque sí que tiene talento», anotó, orgullosa.

Dijo que la emoción que siente al ver a su hijo en el televisor es tremenda, que el orgullo que siente por él no le cabe en el pecho ya que él es su fruto entrañable, y que, además, «está hacien­do cosas muy bonitas».