EL ARIARI: CONSOLIDACIÓN DE UNA LUCHA

Redacción:  Alfonso Castaño

Cuando hablamos de la región del Ariari es nece­sario tener en cuenta que pertenecemos al Área de Manejo Especial de la Ma­carena (AMEM), conforma­da por 16 municipios del departamento del Meta y 3 del vecino departamento del Guaviare. Fue definida como zona protegida me­diante el Decreto Ley 1989 de 1989, para regular las actividades humanas per­mitidas a fin de no afectar la estabilidad ecológica del territorio.

Pero a partir de la expe­dición de tal decreto una aparente divergencia de expectativas, la desarticu­lación e ineficiencia insti­tucional notoria, agregada a un cúmulo de intereses, algunos no muy honestos y muchas veces contrapues­tos a los diferentes actores relacionados con el AMEM, dificultaron la implemen­tación del ordenamiento ambiental en el territorio. Y ahora, cuando el actor más influyente, después del conocido y largo proce­so de negociación, empieza a abandonar su accionar, se nota claramente cómo el Estado, con la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH), la Agencia Nacio­nal de Minería (ANM) y la institucionalidad ambien­tal denominada Autoridad Nacional de Licencias Am­bientales (ANLA) y Cor­macarena, cuya misión, precisamente, es proteger el área del AMEM, al pare­cer, su interés máximo, es el de proporcionar que las empresas extractoras inter­vengan en él.

Ha sido y será tarea de las comunidades conscientes de la necesidad de defen­der el territorio de todos los agentes que lo ame­nazan; abordar esa labor y asumir compromisos que incluyan acciones enca­minadas a consolidar ese propósito. En ese sentido se han conformado Mesas Hídricas y organizaciones de la sociedad civil en casi todos los municipios.

La realización, el próximo 4 de junio, de una consulta popular en el municipio de Cumaral, en el piedemonte llanero, en la que sus po­bladores decidirán de ma­nera libre y democrática si quieren que en su territorio se desarrollen proyectos de explotación de hidrocarbu­ros, o si, por el contrario, prefieren que su vocación siga siendo agrícola, pe­cuaria y destino turís­tico, será el inicio de una larga serie de ejercicios democrá­ticos que garantizarán la consolidación de una lucha que ha avanzado con paso firme en la protección de los recursos hídricos. Es­tos son elementos funda­mentales de nuestra so­beranía alimentaria y base sólida de la autonomía de los pueblos, consagrada en la Constitución Política de Colombia, y cuya defen­sa está definida en las Leyes 134 y 136 de 1994, y 1757 de 2015, a través de diferentes me­canismos de participación ciudadana.

Este sábado 13 de mayo, si Dios permite, estare­mos acompañando a las comunidades de Uribe en la constitución de su Mesa Hídrica, en su territorio, para buscar que la misión que nos hemos propues­to de desarrollar cabildos abiertos que sirvan para promocionar las consultas populares; también para que se cumpla allí, y que la unidad territorial, herra­mienta fundamental de esa tarea, permita desarrollar una sola lucha bajo una sola bandera.