Durante dos años violó a su hija de 9 años

Foto cortesía.

El desalmado padre fue condenado a 230 meses de prisión, pena que pagará solo si es capturado nuevamente ya que a mediados de septiembre del presente año le fue otorgada la libertad por vencimiento de términos

Reinaldo Castro Rodríguez de 56 años, fue capturado en julio de 2013, por unida­des del CTI de Granada Meta y sentenciado el pasado 24 de noviembre de 2017, por el juez de conocimiento del mismo municipio.

Los hechos que rodearon la investigación, salieron a la luz en el año 2012, gra­cias al defensor de familia del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar ICBF, de Granada Meta, quien alertó a las autoridades sobre el abuso sexual del que habría sido víctima una menor de 13 años, a manos de su pro­genitor, desde cuando con­taba tan solo 9 años. En la declaración entregada por la niña, y la cual hizo por me­dio de una nota, reveló ade­más que su hermanita de 11 años también estaba siendo ultrajada sexualmente.

De acuerdo con ello, la niña y sus hermanos fue­ ron abandonados por su progenitora y dejados bajo el cuidado del monstruoso hombre, posteriormente la niña debió asumir el rol de madre. Su padre empezó a beber y luego llegaron los maltratos que se prolonga­ron durante dos años con­secutivos, tiempo en el que fue sometida a inimagina­bles aberraciones sexuales. Pasados dos años, agotada por el sufrimiento y temero­sa de que a sus hermanitos les pasará lo mismo que a ella y a su hermana, se diri­gió al ICBF, y reveló su ate­rrador secreto.

Desde el 13 de noviembre de 2012, fecha en que se realizó la denuncia, la niña fue retirada de su vivienda, junto con sus hermanitos y llevada a un hogar sustitu­to en Zipaquirá, lugar hasta donde llegó Reinaldo con el pretexto de que sus hijos lo perdonaran. Estando allí, y elevando al nivel más alto su inminente locura, intentó envenenarse frente a ellos.

Durante la investigación, la Fiscalía demostró la respon­sabilidad del acusado, por ello solicitó una sentencia condenatoria en su contra. Paradójicamente, Reinaldo fue puesto en libertad por vencimiento de términos a mediados de septiembre del presente año, beneficio del que aún goza y según algu­nas personas hace apenas algunas semanas se le vio como «Pedro por su casa», recorriendo las calles de la capital del Ariari. A la fecha está a la espera de ser re­capturado para que cumpla su condena tras las rejas de una prisión, tal cual corres­ponde.

Destacados:

«No abusé de ella, fue un novio que ella te­nía el que le dijo que me denunciara y por eso me metieron pre­so».

«Me amenazaba, de­cía que me mataría si decía lo que pasaba, abusaba de mí cuando llegaba borracho y no me dejaba dormir».

El examen psicológico realizado a la menor se­ñala: «estado físico y aní­mico afectado, nerviosa, con sentimiento de culpa. Manifestó que a pesar de su temor, decidió denun­ciar porque quería mucho a sus hermanitos y que­ría evitar que les suceda lo mismo. Describió a su padre como un hombre borracho, malgeniado y violento (…)».