BASES PARA EL DESARROLLO TURÍSTICO DEL ARIARI

Por: Carlos Lotero y José Ramírez, en colabo­ración con Viajes Ofertur SAS.

La región del Ariari sigue recibiendo «oleadas de tu­ristas», y los nativos no estamos en condiciones de atenderlos aún por razones simples: nos falta experien­cia y organización.

El turista no necesariamen­te quiere hacer las mismas cosas que hace el habitante. Inclusive paga precios que el raizal, normalmente, no pagaría por algunos servi­cios. Los grandes desarro­llos del mundo no mezclan la población en todos los entornos turísticos, a me­nos que ellos se rijan por las mismas normas de conduc­ta y cuidado. El turista de ciudad prefiere, a veces, una piscina que un río; por esa razón el producto debe tener las dos opciones, para com­placer los diferentes gustos.

Estas son algunas de las ba­ses para lograr el desarrollo del turismo:

  1. ORGANIZACIÓN DEL SECTOR

El éxito en esta actividad se logra a partir de la asocia­ción empresarial. El ejemplo más cercano lo tenemos en el municipio de La Macare­na. Cierto es que mientras la región del Ariari no se for­talezca gremialmente, con la participación de todos los operadores y hoteleros, será muy difícil lograr una orga­nización que permita avan­zar en las políticas y tareas por desarrollar.

  1. CAPACITACIÓN EN SER­VICIO

Desde el momento en que un turista ingresa a la región, todos, desde el transporta­dor, o taxista, pasando por el empleado de restaurante, el recepcionista del hotel, el comerciante y todas las per­sonas que intervienen en la cadena del servicio, deben saber bridar información amable y veraz al visitante.

Un buen inicio es desarrollar jornadas de capacitación a todos los integrantes de la cadena, en varios aspectos. Muy importante es la ima­gen corporativa en los es­tablecimientos: empleados bien uniformados, identifi­cados y sonrientes son ga­rantía para el turista de estar hablando con gente seria, amable y confiable.

  1. EMBELLECIMIENTO DEL ENTORNO

Algunos municipios del Aria­ri son bastante agradables, visualmente, es decir, son «buenos productos turísti­cos». En otros municipios se nota un alto deterioro en las vías, fachadas y paisajismo; exceso de basura en las ca­lles, desorden vial, invasión de espacio público; en sín­tesis: una deficiente cultura ciudadana. Estos últimos no son ni visual ni culturalmen­te buenos productos turísti­cos. Un turista de alto perfil no vuelve, y refiere negativa­mente el producto (la región visitada), por no encontrar ambientes agradables. Crear, mejorar o embellecer los en­tornos no es solo tarea de las autoridades locales, sino de todos los ciudadanos.

  1. INVENTARIO TURÍSTICO

Se requiere la elaboración de un minucioso inventario de los sitios, alojamientos, restaurantes y espacios apropiados para atender a los turistas. Esos espacios deben contar con unidades de servicio, que incluyan puntos de venta de artículos de recuerdo para llevar; efi­cientes  servicios públicos y sanitarios; alimentación de óptima calidad. Si los luga­res no están adecuados para brindar un buen servicio, es mejor esperar a que lo estén antes de ofrecerlos al turis­ta. No basta con que el sitio sea bonito.

  1. PRODUCTO O PAQUETE TURÍSTICO

El turista, además de querer un buen hotel con habitacio­nes amplias que permitan admirar el paisaje, desea tener cada día una actividad diferente para hacer, que le impacte y quede en su re­cuerdo. Diseñar planes con opciones para diferentes edades o gustos, planes con alimentos y cultura regional, si los restaurantes incluyen fruta en su menú desde el desayuno son bien referi­dos. Se debe definir el perfil del turista que queremos re­cibir, sin olvidar que quienes más gastan en turismo en el mundo son, en su orden: los pensionados, las empresas y las familias. De otro lado, los que menos gastan son los comerciantes, los trans­portadores, los jóvenes y los mochileros. Para ganar algo de dinero con estos últimos hay que mover mucho volu­men.

6. CADENA DE COMERCIA­LIZACIÓN Y POLÍTICA TA­RIFARIA

Para que el producto se ven­da bien a través de las cade­nas de comercialización, hay que saber hacer las negocia­ciones. En turismo es mejor negociar de acuerdo con la frecuencia de compra y el volumen, que de acuerdo con la inmediatez o a la ne­cesidad. Un producto puede «quemarse» de entrada por su tarifa. No se lo debe so­brevalorar. Igualmente, una tarifa muy baja puede de­jarnos por fuera del margen de negociación con empre­sas grandes. El precio que pague el consumidor final debe ser el mismo, sin im­portar por dónde lo compre. Por eso es importante calcu­lar los costos de comercia­lización ya que las páginas web y las mayoristas cobran una comisión por ayudar a comercializar. Lo ideal es te­ner convenios con esas em­presas que se encargan de vender, y nosotros debemos dedicarnos a prestar bien el servicio.

CONCLUSIÓN

Actualmente los ingresos del sector turístico son infe­riores al 5 % de la economía de la región, hay que empe­zar a ganar más terreno. Por supuesto, hay muchas otras acciones que se deben tener en cuenta. Poco a poco las iremos aprendiendo entre todos.