Atentado a guardianes del Inpec conmovió al departamento del Meta

Uno de ellos murió, otro está delicado de salud; y un recluso podría quedar inválido

Lo que debía ser una jornada más de la labor que los apasionaba, la cual habían elegido para sus vidas, se convirtió para dos dragoneantes del Inpec, un preso y sus familias, en una tragedia que aún no logran asimilar. Nadie espera, ni siquiera imagina, que una desventura letal le ocurra; menos lo aguardaban dos jóvenes llenos de ilusiones y vida.
Esta historia es una de esas tantas que nadie quisiera contar: está llena de dolor, lágrimas, nostalgia, lamentos, angustia y cientos de reproches que, en medio de la desesperación, se hacen contra la vida y contra nuestro Creador. No es para menos, pues aceptar que una calamidad de esas nos ocurra a nosotros, no es tarea fácil.
Los dragoneantes del Inpec Manuel Alfonso Julio Maestre y Édgar Velásquez Vélez salieron, en la mañana del lunes 24 de octubre, rumbo a Villavicencio. Su único fin era trasladar a Daniel Olaya González, quien se encontraba recluido en la cárcel de Granada, investigado por un delito de menor relevancia. Olaya debía asistir a una cita médica solicitada previamente.
En efecto, así se procedió. Los guardianes, en cumplimiento de su labor de custodia, llevaron al citado interno hasta su cita. Pero cuando venían de regreso, sobre el puente del río Humadea, de la vía que de Guamal comunica con Granada, fueron abordados por varios hombres armados, que se movilizaban en una camioneta Dimax, de color blanco. Los matones les dispararon sin compasión en repetidas ocasiones. Se indicó que el vehículo del Instituto Penitenciario y Carcelario (Inpec) recibió, por lo menos, 87 disparos con armas automáticas. La escena era escalofriante y desoladora. La única intención de tales pistoleros era acabar con la vida del recluso y de quienes lo custodiaban.
Como es lógico, luego de la lluvia de balas, los sicarios huyeron y dejaron en el lugar a los tres hombres malheridos. Manuel Alfonso Julio Maestre recibió un disparo en la región pectoral, y fue traslado hasta el centro médico de Guamal, de donde fue remitido al Hospital Departamental de Granada; allí fue sometido a una laparotomía exploratoria para verificar su estado de salud. Con ese procedimiento los médicos pudieron establecer que, debido al impacto, uno de sus pulmones se había desprendido, y que era muy difícil su recuperación. Minutos después el joven sufrió un paro cardiorrespiratorio, y murió.

Por su parte, Édgar Velásquez Vélez fue impactado una vez en su cabeza, y tres balas más se alojaron en su abdomen. Fue trasladado hasta el Hospital Departamental de Granada, donde los galenos le realizaron dos procedimientos quirúrgicos. A la fecha se encuentra estable y evolucionando de manera satisfactoria.

Daniel Olaya González, el detenido, fue remitido a una clínica de la capital del Meta. De acuerdo con el parte médico presenta parálisis de los miembros inferiores, y está a la espera de que le sea practicada otra cirugía.
De Manuel Alfonso Julio Maestre se logró establecer que era natural del departamento de Magdalena, pero desde muy pequeño llegó a vivir en Acacías (Meta). Desde hacía 12 años trabajaba como dragoneante del Inpec, y los últimos 6 años los laboró como guía canino, conductor y en otras funciones en el centro penitenciaria del municipio de Granada. Tenía 32 años, estaba casado y era padre de tres hijos. Sus compañeros lo definen como alegre, rumbero y amigable.
Sus exequias se realizaron el pasado miércoles 27 de octubre en el municipio de Acacías, en medio de un multitudinario acompañamiento y un emotivo homenaje. Édgar Velásquez Vélez es un joven granadino, dragoneante del Inpec, que desde hace tres años trabaja como guardián en la cárcel de Granada. Es padre de una niña, y está casado con la joven granadina Thalía Urueña. Respetuoso y amable, es fiel hincha del club deportivo Atlético Nacional. Sus amigos, de manera cariñosa, lo llaman «Pibe». En su favor se han elevado cientos de cadenas de oración rogando a Dios por su pronta recuperación. Sus amigos se han manifestado por las diferentes redes sociales con mensajes esperanzadores para él y su angustiada familia. «Hoy juega el verde, mi ‘Pibe’, espero que en el próximo partido estés conmigo, y me ayudes a adornar nuestro Atanasio; y compartiendo y dándome un buen consejo. Te quiero, hermano; y espero volver a cantar contigo un gol de nuestro adorado verde. Arriba, ‘Pibe’ de mi alma»: Miller Giraldo.
«Hey, ‘Pibe’, vamos, compa, usted es un gladiador. Vamos, guerrero de la vida, Dios lo tiene para grandes cosas aquí, en la Tierra; vamos campeón»: Julián Millán. Por su parte, las autoridades trabajan de manera incansable para dar con el paradero de los autores del violento ataque armado. Extraoficialmente se supo que la camioneta utilizada para perpetrar el atentado fue hallada, abandonada, en jurisdicción del municipio de San Carlos de Guaroa.
La hipótesis que se ventila hasta el momento es que el ataque iba dirigido a José Vicente Rivera Mendoza, alias «Soldado», exjefe militar en el Meta de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), quien se encuentra purgando una condena por varios delitos en la cárcel de Granada. Rivera Mendoza tenía programada una audiencia pública en su contra, la cual se desarrollaría ese mismo día en la ciudad de Villavicencio, pero fue cancelada por motivos que no se establecieron. Se presume que los maleantes creían que en ese carro era transportado el temible hombre. Luego hubo una fatal equivocación de los sanguinarios.
«Soldado» era uno de los hombres de confianza de Pedro Oliverio Guerrero Castillo, alias «Cuchillo», y en el 2004 hizo parte del grupo que asesinó al jefe paramilitar Miguel Arroyave.
Con «Cuchillo» se desmovilizó de las AUC, en el año 2006, en la vereda Casibare, del municipio de Puerto Lleras; después volvieron a las armas con el Ejército Revolucionario Popular Anticomunista (Erpac); años después fue capturado en Guamal, y logró acogerse a la Ley de Justicia y Paz ya que era acusado de homicidio y desaparición forzada.
Estuvo recluido en la cárcel La Picota, en Bogotá; seguidamente, lo trasladaron a la Colonia Penal de Oriente, en Acacías, y desde las últimas semanas su sitio de reclusión es el centro penitenciario de Granada.
Este hombre, según los informes de la Policía, sembró el terror en varias poblaciones del Meta. Por ejemplo, en la Inspección de Puerto Esperanza, en jurisdicción de El Castillo, que en el año 2004 fue conocido como el «Pueblo Fantasma» del Meta debido al desplazamiento forzado al que obligaron a todos sus pobladores. En el año 2010 el Juzgado Tercero Penal de Villavicencio lo condenó a 26 años y 8 meses de cárcel, por coautoría en los delitos de homicidio en persona protegida, y por desaparición forzada.

Uno de los crímenes señalados durante la investigación ocurrió el 5 de enero de 2006, en la vereda Mata Bambú, del municipio de Puerto Rico (Meta), cuando miembros del Bloque Héroes del Llano, al mando de alias «Cuchillo», se llevaron por la fuerza a cuatro agricultores que después fueron asesinados. Posteriormente, en la vereda La Laguna, de Puerto Lleras, asesinaron a otro campesino, y desaparecieron a otras cuatro víctimas de su terror; eran tres hermanos y un menor: Rafael, Jamir y Yurley Rodríguez Franco; y el menor Esteban Torres Vásquez.

Aunque no se tiene certeza de los móviles y menos de los autores del ataque fatal, queda claro que quienes lo promovieron no cumplieron con su cometido. A cambio cobraron la vida de un inocente, y dejaron las de otros dos seres pendiendo de un hilo. Sus familias lloran por la ausencia de su ser querido; esposas, madres e hijos hoy no encuentran consuelo. «No salen palabras para describir la magnitud de lo que se siente, y menos que justifique lo brutal del ataque», comentó uno delos familiares de la víctima mortal.

«Mi ‘pana’ murió cumpliendo con su deber, haciendo lo que le gustaba. Estoy seguro de que está al lado de Dios, feliz y gozando, tal cual lo hizo en la Tierra», fueron palabras de uno de los amigos de Julio Maestre

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