Asalto en zona rural deja tres heridos

Un nuevo caso se suma a la ola de hurtos en fincas del Ariari

Esta vez los delincuentes fueron más allá de un simple hurto, pues el caso dejó gravemente heridos a los residentes de la finca asaltada. El hecho sucedió el pasado viernes 22 de abril a las 8 de la noche, día en que la tranquilidad de la finca El Limón, ubicada en Caño Venado, de la jurisdicción de Canaguaro, fue interrumpida por al menos dos sujetos vestidos con prendas negras, y con capuchas que cubrían sus rostros.

Los antisociales, que portaban armas de fuego, irrumpieron en la vivienda, y una vez allí abrieron fuego contra la señora María Trinidad Suárez, de 66 años, quien, «armada» nada más que con su valor, opuso resistencia a las intenciones criminales de los hampones. En la refriega ella recibió dos impactos de bala en su cabeza. En el mismo hecho resultó herido Eulogio Roncancio, de 68 años, quien también se encontraba en la vivienda; a él los criminales le propinaron dos balazos en abdomen y pecho. Pero no contentos con atentar contra las vidas de los dos adultos hirieron a un niño, de 12 años, que se hallaba en el lugar en momentos en que se suscitó el atraco; alojó dos tiros en su brazo izquierdo.
Luego de causar tales daños los delincuentes procedieron a huir del lugar, y dejaron a los tres heridos, a merced de las pocas fuerzas que tenían para pedir auxilio. Un vecino del sector, que escuchó las detonaciones provenientes de la finca El Limón, alertó a las autoridades sobre la irregularidad.
Los heridos fueron trasladados de urgencia al Hospital Departamental de Granada, donde hasta el cierre de esta edición sus pronósticos eran reservados. Sin embargo, fuentes extraoficiales indicaron que su recuperación era satisfactoria. Las autoridades descartaron que, de acuerdo con la manera como ocurrió el asalto, se haya tratado de un atentado selectivo ya que la intención de los delincuentes era hurtar los elementos de valor en la vivienda. Las diligencias de inspección al lugar y recolección de elementos materiales de prueba, que conduzcan a la identificación de los atacantes, fueron adelantadas por personal del CTI de la Fiscalía, institución que coordinara la investigación que se deriva del asalto.
Este nuevo caso generó temor e incertidumbre entre los propietarios y arrendatarios de fincas en zonas rurales del Ariari. Por la situación de inseguridad que se vive desde hace tiempo se puede inferir que los delincuentes encontraron una manera efectiva de cómo hurtar las pertenencias de los habitantes de esas zonas de la región, sin ser sorprendidos y con elusión de las autoridades, que no alcanzan a llegar a tiempo para contrarrestar la acción delictiva.
Frente a tal situación, finqueros y habitantes de esas zonas se pronunciaron en desacuerdo a la ley que prohíbe la tenencia de armas de fuego, y manifestaron que deberían contarse excepciones, así como ejercerse controles rigurosos para la tenencia de armas en esas zonas, donde se ve cómo en esos casos el peligro es innegable a toda hora. Hay posiciones contrarias a la norma porque esta permite la incautación de armas de fuego, como escopetas, cuya longitud de cañón no es superior a 22 pulgadas; por lo general, ese es el tipo de armas utilizado en las fincas. Sin embargo, la polémica reclama un profundo y minucioso análisis en cuanto a modificación de las prohibiciones.
Se recuerda que existen dos denominaciones:
La tenencia, que es tener la propiedad de un objeto. Quien cuenta con la tenencia de un objeto lo posee, o lo controla de alguna manera.
El porte, que es el hecho de llevar consigo una cosa, generalmente, en la mano, o en otra parte del cuerpo.
Para la regulación del porte y tenencia de armas de fuego el Ministerio de Defensa Nacional emitió el Decreto 2535 de 1993, que establece una calificación y clasificación de las armas de fuego. Según el artículo 7 de la citada norma, son cobijadas armas de guerra o de uso privativo de la Fuerza Pública, armas de uso restringido, armas de uso civil; asimismo, el artículo 14 de la misma reglamentación, en cuanto a la prohibición, establece excluir las escopetas de fisto; y por último, el artículo 28 da potestad a la autoridad militar local para conceder permiso de tenencia hasta para cinco (5) armas de defensa personal, en los inmuebles rurales.

Preocupante situación de inseguridad tiene a finqueros al borde de tomar la ley por su propia cuenta