Asalto de película en una gasolinera de Granada

El dinero hurtado asciende a 60 millones de pesos. El arma de dotación del vigilante y los celulares de las secretarias también hicieron parte del botín

La jornada laboral del martes 22 de agosto para los empleados de la estación de servicio Brío La Macarena, ubicada sobre la carrera 15 con calle 14, esquina, en el barrio Belén, comenzó con normalidad, a las 7 de la mañana. Minutos después la secretaria recibió una llamada de su jefe, y se dispuso, junto con una compañera suya, a realizar el conteo del dinero del producido de las ventas del fin de semana.
Casi dos horas más tarde ingresó un hombre que vestía pantalón oscuro, camisa blanca y portaba un morral negro. El individuo apenas preguntó por el valor de un aceite, y salió manifestando que solo necesitaba saber el precio, que luego regresaría; y se marchó. Hasta ahí todo transcurría de manera normal, sin mayor inconveniente. Sin embargo, pasados dos minutos, aproximadamente, llegaron otros dos hombres que vestían camisas oscuras, gorras negras, lentes negros y portaban morrales negros. Al llegar a la entrada de la oficina, obligaron a entrar al vigilante junto con ellos.

Una vez dentro sacaron sus pistolas y apuntándoles a la practicante del SENA, a otro hombre que había en el lugar y al vigilante, los redujeron e intimidaron; los obligaron a arrodillarse en el piso, mientras ellos, de manera desesperada, tomaban todo el dinero que había en el lugar; los maleantes saquearon bolsos, carteras y todo lo que encontraron a su paso.
Posteriormente, ingresó de nuevo el hombre que antes había ido a preguntar por el valor del aceite; llegó con el rostro cubierto con un poncho blanco, y esgrimiendo un arma de fuego. Se dirigió hasta la otra oficina, donde estaba la secretaria; tomó todo el dinero que había sobre el escritorio, y le exigió que abriera una caja fuerte, la cual ella se negó a abrir. Pero ante esa negativa el hombre le pegó en la frente con la cacha del revólver, y le produjo una herida leve.
El asaltante que vestía camisa blanca salió de la oficina, y se dirigió hasta donde estaban sus cómplices; al avanzar, le pegó con la cacha de su pistola al vigilante, esculcó la cartera de una de las mujeres, y se marchó junto con sus compinches.

Según las versiones extraoficiales conocidas, los hombres abordaron tres motos Pulsar, dos de ellas sin placas, y emprendieron la huida por la calle 15, vía al hospital, las cuales eran perseguidas por una patrulla motorizada de la Policía.
El único elemento hurtado que se logró recuperar fue el celular de la practicante del SENA, el cual se presume que, en medio del afán por escapar de las autoridades, se le cayó a uno de los ladrones en el jardín de la gasolinera.

Luego del episodio delictivo, que tuvo perfiles cinematográficos por la forma como sucedió, la secretaria salió a la calle, desesperada, con la cara cubierta de sangre debido al golpe que le propinó el que, al parecer, es el jefe de la banda de antisociales. Angustiada, junto a sus compañeros, ella trataba de buscar ayuda y dar aviso de lo sucedido.

El hecho prendió las alarmas entre la población granadina y las autoridades, que desde ya adelantan las investigaciones para esclarecer los hechos que rodearon el millonario asalto.

La Policía recomendó, de manera respetuosa, a los comerciantes, estar más atentos, ser cuidadosos y no «dar papaya» a los delincuentes, sobre todo, al momento de realizar conteo de dinero. «Sin importar la suma, esa actividad debe hacerse a puerta cerrada evitando así darle la oportunidad a los delincuentes de cometer un asalto», puntualizó un vocero de la Policía.

En medio del asalto, la secretaria y el vigilante de la estación de servicio fueron agredidos, levemente