Reportero de los Hechos

Las comunidades del Ariari dicen NO a la explotación petrolera

Por: Martha Guaraca

El mundo que habitamos es un mundo de profun­dos conflictos sociales, en Colombia y particularmen­te en los Llanos orientales donde la magnitud de la problemática se ve agu­zada por la voracidad de empresas multinacionales petroleras. La producción de hidrocarburos desde la década de los 80 depende de esta región, desde Caño Limón hasta Rubiales en los Llanos hemos sufrido el hecho de tener los yaci­mientos más ambicionados y productivos del país, lo cual ha redundado en el despojo de las comuni­dades que por desgracia vivían en las zonas de ex­plotación. La destrucción del territorio y la extremada valoración de la industria y su supuesto progreso por sobre la vida y la dignidad humana han consolidado en la región las peores con­diciones de existencia que se pueden enfrentar. La ´locomotora minera ener­gética´ impulsada por el gobierno Santos ha busca­do incidir más en la región, adelantando privatizaciones de territorios en donde el impacto socio ambiental no se deja esperar, el de­terioro de la naturaleza y la miseria humana son el resultado de estimular una economía sustentada en el extractivismo como parte fundamental de la propues­ta neoliberal.

En los Llanos del Ariari toda la comunidad, desde los finqueros, los campe­sinos los estudiantes y los docentes se han expresa­do para comunicar tanto a Ecopetrol como al Go­bierno nacional que no se comparte ni la exploración ni la explotación de petró­leo en el territorio, pues el manejo ambiental que se le ha dado ha demostrado ir en contra de un desarrollo verdaderamente comunita­rio dejando solo ganancias a la industria y desolación y tristeza a la población. No han sido pocas las protestas en los Llanos en rechazo a la exploración en ecosistemas sensibles que están íntimamente ligados al bienestar y el susten­to de las comunidades en donde la intervención de los nacimientos de agua y la deforestación marcan el punto de inflexión entre el supuesto desarrollo y la verdadero retraso en el que la humanidad se sume tras la influencia de la explota­ción de recursos naturales.

Por lo anterior es necesa­rio que la sociedad colom­biana reconozca el error que acarrea la explotación petrolera, pues tras el velo del desarrollo económico lo único que encuentran las comunidades es des­pojo. Todos y todas quie­nes habitamos los Llanos estamos en la obligación ética de no permitir que las multinacionales y los inte­reses privados se salgan con la suya; Si se llevan el petróleo dejan muerte a su paso, es así que como mu­jer colombiana alzo mi voz de protesta aunada a la de todos lo llaneros. ¡NO, a la explotación petrolera en la región del Ariari! La vida es sagrada, ni el petróleo ni el dinero justifican el des­plazamiento humano ni el maltrato a la naturaleza.