Emotivo reencuentro con su familia

La vereda San Ignacio del municipio de Granada, fue el escenario del encuentro. En el lugar se vivieron momentos de inmensa felicidad

Es lindo que reencontrarse con una persona que se extrañaba mucho y más si han pasado varios años sin verla. Hoy les contaremos una de esas historias que alegran el corazón y nos invita a jamás perder la esperanza.
Su protagonista es Nevardo Loaiza Franco de 64 años. Él se fue del seno de su familia hace 30 años, cuando vivían en la vereda Guapaya en jurisdicción de Vista Hermosa, Meta. Luego de su partida y durante el primer año mantuvo comunicación con su familia; estando en la capital del país, Nevardo les escribió una carta en la cual les manifestaba que se iba para un pueblo de Antioquia. La postal fue contestada por sus familiares, sin embargo nunca llegó a sus manos. Pasados 4 meses, la correspondencia volvió de nuevo a su familia con la observación de que nadie vivía en ese lugar. Desde entonces y durante 29 años nunca más nadie tuvo noticia buena o mala sobre su paradero.
Tiempo después de que anunciara su viaje, en Antioquia ocurrió una masacre en donde perdieron la vida cientos de personas. De inmediato empezaron a surgir los rumores de que Nevardo habría perecido en medio de ella, pero no pasó a más que especulaciones sin confirmar.

«Mi mensaje a las personas que se van lejos y no regresan, es que busquen a su familia que es lo más importante, que no se pierdan de la oportunidad de disfrutar a sus padres, sobrinos y tantas alegrías que ellos proporcionan»

Durante su ausencia ocurrieron muchas cosas que marcaron a sus parientes, acontecimientos que generaron alegría pero también tristezas. Fallecieron sus padres, nacieron sobrinos, primos, y se realizaron muchas celebraciones, las cuales siempre estaban empañadas por la ausencia de aquel ser querido.
Sus hermanos Javier Antonio, Eduardo Antonio y Luis Loaiza Franco, hace dos meses aproximadamente, cuando la ausencia ya había encontrado un espacio en sus vidas trayendo con ella la costumbre y resignación, recibieron una noticia que los dejó sin aliento. Por medio de un mensaje trasmitido por una emisora local de Granada, convocaban a los familiares de un hombre que llevaba el mismo nombre de su hermano desaparecido, para que se acercaran hasta un pueblito ubicado en Santa Rosa Sur de Bolívar, ya que se encontraba un poco delicado de salud y deseaba ver a su familia.
De inmediato los hermanos Loaiza Franco, coordinaron y buscaron hasta dar con la casa donde Nevardo se estaba hospedando. Inicialmente como prueba de que no se trataba de un engaño mal intencionado les enviaron una fotografía pero como era de esperarse su hermano estaba irreconocible, los años habían cumplido con su deber, y aquel hombre fuerte y bien puesto que era Nevardo cuando se marchó, se veía desgastado y cansado. Fue necesario que les enviaran una fotografía de la cédula para que ellos finalmente constataran que era su familiar el de la foto.
Ya con la certeza, tranquilidad y alegría de saber que lo volverían a ver, organizaron todo para el reencuentro, que se llevó a cabo el pasado martes 1 de mayo. Ese día, luego de más de tres décadas, Nevardo retornó a sus orígenes, volvió a abrazar a los suyos, a sentir el calor y amor que solo un hogar puede ofrecer. Allí en la vereda San Ignacio de Granada, estaba toda su familia esperando por él, lo recibieron con un tradicional sancocho de gallina criolla, muchos abrazos, palabras bonitas y de agradecimiento a Dios por permitirles la dicha de verlo nuevamente.

Ahora Nevardo cuenta con 64 años y una familia inmensa que lo ama y está dispuesta a hacer lo que sea necesario para no perderlo nuevamente. Él nunca se casó ni tuvo hijos, nunca ha conocido más hogar que el que un día dejó atrás sin dar explicación ni decir porque, pero que siempre llevó en su corazón y extrañó. Sin importar las razones que haya tenido para no contactarse nunca, su familia hoy solo espera que se quedé a su lado y poder disfrutarse los unos a los otros el tiempo que les queda.