Reportero de los Hechos

El mejor uso de las redes sociales

Por: Giancarlo Mijaíl Baena Rubio / Abogado conciliador, especialista en Derecho Penal y Ciencias Forenses / Universidad Católica de Colombia

El polémico aumento del IVA, del 16 % al 19 %, en la reforma tributaria, que empezará a regir en fe­brero venidero, ha traído muchas opiniones y reac­ciones, como respuesta inmediata de la población ante el desaforado incre­mento en ese impuesto. Por iniciativa de muchos ciudadanos y de políticos inconformes, se puede encontrar, fácilmente, ro­dando por redes sociales (sobre todo en Whatsapp, Facebook y Twitter) una invitación dirigida a la ciudadanía para castigar en las próximas eleccio­nes a los congresistas que aprobaron la reforma tributaria.

Por tal razón quiero de­mostrar cómo entra en juego un elemento pre­sente en muchos de no­sotros, sobre todo, en una generación juvenil: las redes sociales.

La tecnología se ha vuel­to, en muchas ocasiones, un medio para brindar in­formación, y así mismo, estrategia política para lle­gar a los ciudadanos; sin embargo, la información brindada no siempre es la correcta. Ejemplos claros de ello son las estrate­gias utilizadas, reciente­mente, en las votaciones para el plebiscito; varias ideas utilizadas por los promotores ─sobre todo los del NO, y algunos del SÍ, que así lo hicieron─, o cuentas falsas (o fake) que crean para ridiculizar a algunos representantes ciudadanos o políticos como el famoso trino de la senadora María Fernanda Cabal en apoyo a Rafael Uribe Noguera (homicida de la niña Yuliana Sam­boní), el cual resultó ser falso; o páginas y noticias de fuentes no confiables, cuya información es falsa. Cómo olvidar la «octava estrella» del Atlético Jú­nior, cuando nombraron un canal extranjero y uno colombiano pensando que era verdad.

Además de los anteriores existen muchísimos más casos, en que se usan in­discriminadamente las re­des sociales. El problema comienza cuando la no­ticia, o el mensaje difun­dido genera un perjuicio para una persona, a una comunidad; o en algu­nos casos, al país. Algu­nos, de hecho, tienen las agallas para lanzar trinos, mensajes o «cadenas» til­dando directamente a un funcionario o a un político como ladrón o corrupto; envían fotografías seña­lando a personas como violadores, ladrones, se­cuestradores, etc., cuan­do, en realidad, no lo son.

El autor de crear y di­fundir esa información, a sabiendas de que no es verídica, puede incurrir en el delito de calumnia, o en el de injuria. La diferencia entre esos dos delitos es que en el primero se in­curre cuando se señala a una persona de haber co­metido un delito («usted es un violador»; «él es un asesino»; «ella es una la­drona»), y se castiga con pena de prisión de 16 a 72 meses; en cambio, la injuria se comete cuando se hacen imputaciones deshonrosas (insultos graves, chismes, difama­ción de cosas persona­les), delito que tiene una condena de 16 a 54 me­ses de prisión. Ambos de­litos tienen pena de cár­cel y de multa de 13,33 a 1500 salarios mínimos mensuales; además, se considera más grave cuando se utilizan medios de comunicación social o de divulgación colectiva, o se hace en reuniones.

Por lo anterior se acon­seja evitar declaraciones serias y ofensivas contra alguien, más si sabe que tales declaraciones no son ciertas. Igualmente, evite compartir fotos de personas a las que se­ñalan de haber cometido algún delito, a menos de que sea una fuente formal y confiable. Casos se han visto -inclusive en este municipio- en que resul­tan afectados por falsas acusaciones.

En cuanto a la población joven, en general estu­diantes, tengan cuida­do con lo que escriben o comparten sobre sus compañeros: lo que al inicio puede parecer una broma, puede terminar afectando gravemente a otro estudiante hasta lle­gar a casos de suicidio, inclusive. Eso se llama ciberbullying (matonis­mo, o acoso), tema sobre el que profundizaré en el próximo artículo, tenien­do en cuenta el inicio de clases en colegios y uni­versidades.

Al hacer lectura de no­ticias, revise cuál es la fuente, es decir, quién es el responsable de la información. Si conside­ra que no es conocida, investigue por Internet si la noticia es real para que no se desinforme, ni des­informar a sus amigos y a la sociedad a la hora de compartir un mensaje.