Reportero de los Hechos

Conozcamos a Dios

Por: Misael Arboleda Garzón

Las estadísticas lo demues­tran y la historia lo confirma, el hombre que es rebelde y no escucha el buen consejo, o termina en la cárcel o termina muerto.

Pero es que no solamente está en juego la carne (nuestro cuer­po físico que es temporal), sino nuestro espíritu que es eterno. Y es que hemos de procurar por darle vida, para no sufrir el castigo eterno, porque Dios ha puesto dos caminos delante de nosotros:

Deuteronomio 30:15; Mira, yo he puesto delante de ti hoy la vida y el bien, la muerte y el mal. 16; Porque yo te man­do hoy que ames a Jehová tu Dios, que andes en sus cami­nos, y guardes sus manda­mientos, sus estatutos y sus decretos, para que vivas y seas multiplicado, y Jehová tu Dios te bendiga en la tierra a la cual entras para tomar posesión de ella. 17; Más si tu corazón se apartare y no oyeres, y te de­jares extraviar, y te inclinares a dioses ajenos y les sirvieres. 18; Yo os protesto hoy que de cierto pereceréis: no prolon­garéis vuestros días sobre la tierra adonde vais, pasando el Jordán, para entrar en pose­sión de ella.

19; A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto de­lante la vida y la muerte, la ben­dición y la maldición: escoge, pues la vida, para que vivas tú y tu descendencia. 20; Amando a Jehová tu Dios, atendiendo a su voz, y siguiéndole a él: por­que él es vida para ti, y prolon­gación de tus días; a fin de que habites sobre la tierra que juró Jehová a tus padres, Abraham, Isaac y Jacob, que les había de dar.

Jeremías 21:8; Y a este pueblo dirás: así ha dicho Jehová: he aquí pongo delante de vosotros camino de vida y camino de muerte.

Isaías 35:8; Y habrá allí cal­zada y camino, y será llamado Camino de Santidad; No pasa­rá inmundo por él, sino que él mismo estará con ellos; el que anduviere en este camino, por torpe que sea, no se extraviará.

Ezequiel 18:31; Echad de vo­sotros todas vuestras transgre­siones con que habéis pecado, y haceos un corazón nuevo y un espíritu nuevo. ¿Por qué moriréis, casa de Israel? 32; Porque no quiero la muerte del que muere, dice Jehová el Señor; convertíos, pues, y vi­viréis.

Y cuando llegó el tiempo de la vida, estando todos nosotros muertos en espíritu por la des­obediencia de Adán, Jesús nos reveló con su palabra, según nuestro Dios Padre le mandó a decir para que entendiéra­mos aquel misterio, para que pudiéramos discernir espiri­tualmente su palabra, para que pudiéramos entender lo espi­ritual a partir de lo terrenal, y así recibir la promesa eterna de nuestro Dios, la vida en nuestro espíritu, la relación íntima con Dios en un mismo espíritu por medio de Jesús y su palabra.

Juan 14:6; Jesús le dijo: yo soy el camino, y la verdad, y la vida; Nadie viene al Padre, sino por mí. 7; Si me conocieseis, tam­bién a mi Padre conoceríais; y desde ahora le conocéis, y le habéis visto.

Juan 10:9; Yo soy la puerta, el que por mí entrare, será salvo y entrará, y saldrá, y hallará pastos.

Juan 8:51; De cierto, de cierto os digo, que el que guarda mi palabra, nunca verá muerte. Y así también por la Palabra de Dios y el Espíritu Santo, los testigos de Jesús damos testi­monio de estas cosas.

Romanos 5:12; Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muer­te pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron. Romanos 5:17; Pues si por la transgresión de uno solo reinó la muerte, mucho más reinarán en vida por uno solo, Jesucris­to, los que reciben la abundan­cia de la gracia y del don de la justicia. 18; Así que, como por la transgresión de uno vino la condenación a todos los hom­bres, de la misma manera por la justicia de uno vino a todos los hombres la justificación de vida.

Efesios 2:17; Y vino y anunció las buenas nuevas de paz a vo­sotros que estabais lejos, y a los que estaban cerca. 18; Por­que por medio de él los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre.

1ª Juan 5:11; Y éste es el tes­timonio, que Dios nos ha dado vida eterna; Y esta vida está en su Hijo. 12; El que tiene al Hijo, tiene la vida: el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida.

Amigos, por Adán estamos echados fuera de Dios, pero por nuestra única fe en Jesús y en su palabra, nuestro espíritu recibe su bendición.