Reportero de los Hechos

Condenado «monstruo sexual» de Fuente de Oro

Treinta y tres años de prisión deberá pagar Camilo Martínez por la violación de su sobrinita, de 4 meses de nacida

Pasados tres meses del repudiable hecho y de la aceptación de cargos por Camilo Martínez, el juez de conocimiento del municipio de Granada emitió fallo con­denatorio contra el violador. La sentencia lo señala res­ponsable como autor inte­lectual y material del delito de feminicidio agravado, en modo de tentativa, en concurso con acceso carnal violento agravado. Por tales delitos purgará una pena de 400 meses de prisión.

Camilo Martínez, quien para la fecha de los hechos prestaba su servicio militar obligatorio en el Batallón de Infantería Número 21 Bata­lla Pantano de Vargas, llegó el pasado 22 de abril hasta la vivienda de su hermanas­tra, ubicada en el barrio El Triunfo, del municipio de Fuente de Oro. Pidió a sus familiares que le dejaran pasar la noche en casa ya que al día siguiente debía presentarse al Batallón.

El soldado regular entró a la casa, y de inmediato fingió quedarse dormido. Pero pasados unos minu­tos la joven madre, tomó su motocicleta para ir a una tienda cercana a comprar unas arepas para la cena, y dejó abierta la puerta de su habitación. Su nenita había quedado acompañada de su tío, «el cual sería inca­paz de hacerle daño», se­gún el concepto que hasta entonces tenía la madre de su hermanastro. Cuando re­gresó de la tienda, ella notó que la puerta de entrada es­taba cerrada; intentó ingre­sar, pero no le fue posible. Entonces, golpeó y llamó a Camilo, una y otra vez, pero este no respondía. A los po­cos segundos, alertado por los golpes, salió su suegro, que vive en la casa de en­seguida. Juntos siguieron golpeando en la puerta de la residencia hasta que, pasados cinco minutos, consiguieron que Martínez Cardona abriera la puerta. El muchacho, que fingía dormir profundamente, sa­lió en bóxer; abrió la puerta y de inmediato regresó a su cama.

La muchacha se dirigió a la habitación para cambiarle el pañal a su hijita. Fue cuan­do, aterrorizada, observó que este estaba manchado de sangre, mientras su pe­queña e inocente bebita san­graba por su zona genital. En medio de la confusión se dirigió hasta el cuarto de su hermanastro, y le observó las manos manchadas de sangre. Se armó de valor para interrogarlo: «¿Qué le hizo a la niña? ¿Usted la violó?» Estupefacto, Camilo guardó silencio.

En breve llegaron otros fa­miliares de la víctima, quie­nes de inmediato le bajaron la ropa interior para obser­var sus genitales. ¡Los tenía ensangrentados también! Ya no había duda: el perver­tido tío ¡había violado a una criatura de apenas 4 meses de nacida!

Minutos después, cubierto apenas con el bóxer de co­lor verde militar, el depra­vado fue sacado a la calle, en donde la comunidad se aglomeró con intención de lincharlo. Para entonces ya había unidades de la Policía en el lugar, quienes proce­dieron a capturarlo.

La bebita fue trasladada al Hospital Departamental de Granada de donde la re­mitieron a un centro mé­dico de Villaviencio para ser atendida y sometida a varias cirugías, debido a las múltiples lesiones que su malvado familiar le cau­só: una hemorragia, que por poco le cuesta la vida a la pequeña. Ella, a la fe­cha, según se conoció, se encuentra sana y lista para disfrutar de su niñez, ojalá sin ninguna secuela física.

Martínez Cárdenas fue pre­sentado a audiencias preli­minares al día siguiente de su captura. Posteriormente, lo enviaron a una cárcel de la ciudad de Villavicencio.

Destacado:

De acuerdo con el juez de conocimiento de Grana­da, el feminicidio encierra varias perspectivas: el crimen de una mujer a manos de su pareja no es la única modalidad de feminicidio. También se produ­ce en aquellos casos en los que hay una agresión sexual (por ejemplo, una violación) y tras este acto se comete el asesinato de la mujer. La prostitución relacionada con el tráfico de personas es, igualmen­te, otro de los contextos sociales en que las mujeres se convierten en víctimas por su condición de tales. Las leyes que protegen a las mujeres no son sufi­cientes para frenar el feminicidio, señala un aparte de la sentencia para dejar claro el porqué de la apli­cación de dicho delito sobre el investigado.